Cada vez que asciendo por los callejones de Sa Penya hasta situarme a los pies del baluarte de Santa Llúcia, acabo pensando lo mismo. Sería maravilloso ver este barrio rehabilitado, convertido en el rincón bohemio de la ciudad, con bares, tabernas, locales de miniconciertos, tertulias culturales, tiendas especiales y vida durante todo el año. Pero la situación de Sa Penya, el único barrio auténticamente peatonal de Eivissa, tiene difícil solución. Las drogas conviven con la marginalidad y múltiples familias sin recursos subsisten ocupando casas desvencijadas cuyos propietarios se han perdido en la memoria de los tiempos, tras continuas sucesiones y  herencias compartidas. Son tiempos de dificultades y las instituciones públicas no disponen de recursos para emprender proyectos ambiciosos, así que toca seguir esperando. Sin embargo, basta con asomarse al laberinto encalado que se divisa desde el baluarte para sentir que es una pena que Sa Penya no llegue a convertirse en la perla bohemia de Ibiza.

  • okaloka

    Yo creo que con el tiemp lo llegará a ser

  • http://www.facebook.com/rp.ibiza Rafael Peña

    La otra mañana estuve desayunando junto a Sa Peixateria y tuve esa misma sensación. Me acompañaba un señor ibicenco entrado en años y me decía que de pequeño venía con su familia desde el campo a Es Mercat un par de veces al mes a buscar provisiones y que aquello en los años 50 era un bullicio de gente (que no de coches, tan solo alguna mobilette), hasta el punto que tenías que abrirte paso esquivando a los transeúntes… Quién te ha visto y quién te ve! Ojalá las autoridades se decidan a sacarle brillo a esa perla en bruto que es Sa Penya y pueda convertirse en ese centro bohemio que dices, tan necesario para una Ibiza a veces a la deriva… El día en el que los que queremos a Ibiza podamos pasear placenteramente por sus callejuelas de nuevo, en familia y sin temor a ser asaltados, la isla entera habrá recuperado algo valioso que nunca debimos dejar de lado.

  • http://www.facebook.com/rp.ibiza Rafael Peña
  • Jose

    Los políticos han conseguido que creamos que les necesitamos para vivir bien, que creamos que sólo ellos pueden solucionar nuestros problemas. Y no es cierto. Es, más bien, lo contrario.

    Dice este artículo: “Son tiempos de dificultades y las instituciones públicas no disponen de recursos para emprender proyectos ambiciosos, así que toca seguir esperando”. Pues discrepo.

    No hace falta que las instituciones públicas arreglen Sa Penya. Lo que hace falta es que no pongan obstáculos a las iniciativas privadas, y que hagan cumplir la ley, eliminando el tráfico de drogas, y los delitos asociados. Así de sencillo. Sólo con eliminar trabas burocráticas (una vez eliminada la delincuencia), mucha gente pondría allí esos negocios que menciona el artículo, y el barrio se regeneraría. Sin haber costado ni un euro al erario público, y pagando impuestos a la vez que se creaba riqueza.

    No necesitamos que los políticos nos ayuden, necesitamos que los políticos nos dejen de machacar.